¡Bienvenidos!

En esta página encontrarán todas las novedades sobre los talleres. Estén atentos.

Taller Literario 2015

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2015

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2016

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2016

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2016

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2016

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Mostrando entradas con la etiqueta Taller de Escritura Creativa 2015. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taller de Escritura Creativa 2015. Mostrar todas las entradas

Cierre del taller literario. Julia Martín

Queridos/as escritores/as: Hemos llegamos al final de este ciclo. Con orgullo y alegría tengo que decirles que fue un placer haberlos acompañado en este transitar literario.

Cada una/o construyó su propio estilo y encontró su voz. Al principio tal vez les costó un poco encontrarse entre las palabras, pero una vez que unieron su imaginación y las Letras, comenzaron a crear sus propios mundos.

Les propongo que tomen el primer texto que me enviaron y lo lean como las escritoras que hoy son. ¿Cómo lo ven? ¿Cómo se ven? ¿Cómo se encuentran hoy respecto de aquellas/os que fueron?

Quiero agradecer en especial al espacio que nos brindó la Biblioteca Popular “José A. Guisasola” para llevar a cabo este taller. A toda la Comisión directiva un “gracias” inmenso. Gracias por darme la oportunidad de crecer.


Les dejo aquí algunas palabras personalizadas con mucho amor.

Flavia es una escritora versátil que logra todo lo que se propone. Cada mundo que aborda lo hace con pasión y eso la distingue de otros escritores actuales. Es impecable, su redacción es prolija y los temas que elige son siempre abordados con cariño y calidez. Todo mi respeto.

Mónica Yacob es una narradora comprometida con la vida, la historia, los derechos de la humanidad y de todos los seres vivos. Le dedica a sus historias un universo de sensaciones y logra que sus textos dejen un mensaje que vale la pena descubrir.

Isabel es diáfana, y se destaca por la elección de sus palabras. Escribe cuentos para grandes con historias de vida que logran emocionar. Sus textos contienen un abanico de pensamientos y sensaciones para que el lector se pierda entre los términos y sus significados.

Bárbara es una escritora jugada, ella busca la profundidad de los sentimientos y los vuelca en sus textos. Se nota que siente los textos, no parece que los razonara y eso al lector lo conmueve. En su prosa logra unas imágenes exquisitas, producto de su gran imaginación. Sus cuentos y relatos abordan los temas fundamentales de la vida.

Ana narra historias hondas en las que los protagonistas nos invitan a vivir momentos de tensión. Logra, con sus historias, envolver al lector y llevarlo a mundos en los que no vive ni vivirá. Esto sale de un compromiso con sus pensamientos y su necesidad de “narrar”.

Mónica M. sabe mantener el suspenso como pocos. Sus obras enganchan al lector y no lo suelta hasta el final que suele ser inesperado. Su estilo de su redacción es simple y cotidiano (lo que facilita la lectura), y esconde las historias más insólitas y fantásticas.

Los cuentos de Fidel son jugados y suelen tener mucha carga emocional. Aborda el género fantástico como pocos. No se lo pierdan,

Rocío es una escritora fantástica. Sus cuentos tienen situaciones extraordinarias que son metáforas de la vida humana. Elige palabras coloridas e imágenes bien descritas. Los mundos que crea se salen de la realidad para envolver al lector en esas acciones que bien la escritora sabe crear.

Azul puede pasar de la historia de amor al relato maravilloso en el que no se pueden explicar ciertos hechos mediante la razón, todo con una precisión maravillosa. Sus personajes son siempre bien logrados y los escenarios, perfectos. Ella está en contacto con su pasión y sabe cómo ponerla en palabras.


Gracias a todos. Y eternas gracias a Analía por confiar en mí.




Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com

Tareas para esta lección "Taller Literario - final"

Consigna 6 final:

Van a abordar los dos géneros. Tienen acá abajo tres opciones para el género narrativo (alfa, beta, gama). A partir de una de esas opciones escribirán un cuento de no más de 2 páginas.

Para el género lírico tendrán tres opciones (A, B, C) y elegirán una para escribir un poema de una página como máximo.

¡Suerte!



IMPORTANTE: Fecha límite de entrega de consignas 19 de octubre.


Género narrativo
alfa: eliminar a ese hombre
beta: dos flores en el mostrador
gama: cosquillas en primavera


Género lírico
A: piedra y agua
B: recuerdos de vida
C: oscuridad de día

Ilustración: ©Eugenia V. Cano - ©CONACULTA – MÉXICO 2012




Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com


Taller Literario – final.

Queridos/as escritores/as: Este es nuestro último encuentro. Estoy más que feliz y orgullosa de ustedes. Aprendieron un montón y mejoraron sus producciones a pasos agigantados.

Esta vez, no hay módulo porque la idea es que produzcan. Directamente vayan a las “Tareas” a ver la consigna.

El oficio del escritor está en la corrección, por eso siempre les digo que deben releer sus textos con ojo clínico, limpiando las asperezas y quitando lo que está demás.



Escriban con conciencia. Luego de terminar de escribir, relean y organicen el texto en: INTRO-DESARROLLO-FINAL. Deténganse en los tiempos verbales y la puntuación (siempre es mejor la oración corta). Pasen el corrector ortográfico, relean los diálogos de los personajes y pregúntense “¿es verosímil?”.

Ahora son escritores/as. A disfrutar.
Ilustración: ©Eugenia V. Cano - ©CONACULTA – MÉXICO 2012




Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com


Ella y yo, por Azul Pacheco. Consigna 5, Nivel A - Módulo 5

22

Una soledad adentro
y otra soledad afuera.

Hay momentos
en que ambas soledades
no pueden tocarse.
Queda entonces el hombre en el medio
como una puerta
inesperadamente cerrada.

Una soledad adentro.
Otra soledad afuera.
Y en la puerta retumban los llamados.

La mayor soledad
está en la puerta.

Roberto Juarroz
Décima Poesía Vertical [1987]




Ella sostiene su idea de que el espacio es un invento de la mente y que al igual que el tiempo éste no existe. Aún sin comprenderlo del todo, insiste que ambas ideas son válidas solo como concepto.

Cuando sale al tangible universo de la realidad, suele sujetar con fuerza mi mano. Dice que es el único modo de sobrevivir la angustia del solitario vacío del afuera. Sé que está loca. La adoro.

Al llegar a casa, ya sin su mano en la mía, es el saber que estamos juntos lo que me ayuda a volver de mi mundo interior. Me completo a mi mismo con ella. Sé que estoy loco. La adoro.

Ella con sus temores y yo con los míos nos completamos. Tan diferentes y tan iguales. Nuestras miserias nos complementan y ayudan a pensarnos felices. Si alguno de los dos logra curarse nuestra relación muere y será el fin del mundo que creamos.

Qué espanto, amor.

Azul Pacheco
Modalidad: a distancia
Nivel A – Módulo: 5, consigna 5
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Septiembre de 2015


La niña y el pajarito, Por Isabel Racciatti. Consigna 5, Nivel A - Módulo 5

La niña está en el patio
jugando con sus muñecas,
la abuela riega las plantas
mientras también la cuida a ella.

La niña mira hacia el frente
cruza la calle corriendo,
un pajarito la espera,
sus alas rotas, herido queda.

La niña extiende sus manos
para poder agarrarlo,
el pajarito se queda
luego podrá curarlo .

El pajarito ya vuela,
pero la niña no quiere
tiene miedo que la deje,
por eso lo va a encerrar.

En una jaula él vive
aunque ya pueda volar,
ya no canta melodías,
a él no le gusta su hogar.

Una mañana soleada
de comer le va a dar,
él ya no come, no bebe,
¡¡Qué triste, que triste está!!

La niña le abre la reja
el pajarito se va,
la niña queda llorando
pero le dio libertad.

El jardín ya tiene flores
la niña de nuevo está,
jugando con sus muñecas
mas no lo pudo olvidar.


Isabel Racciatti
Modalidad: a distancia
Nivel A – Módulo: 5, consigna 5
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Septiembre de 2015

Tareas para esta lección "Taller Literario - Módulo 5"

Consigna 5

Escribir un texto breve (máximo 2 pág.) en el que el/la protagonista tenga que pasar por un espacio interior y dos exteriores.

Ideas de espacios:

Interiores: el subte, una casa, un cine, un bar, un anticuario, un museo, el correo, un baño.
Exteriores: la calle, el campo, una ruta, las montañas, el patio de una casa, la playa, un jardín, una plaza.

Nota importante: Utilicen el corrector ortográfico del Word.

Nota importante 2: Ordenen los nombres de sus archivos. Si el primero se llama: “Consigna 3 – Laura Martínez” van a recibir mi devolución como “Consigna 3 – Laura Martínez -visto-”; entonces para trabajarlo y volvérmelo a mandar tienen que agregarle un “corregido” o un “2”



IMPORTANTE: Fecha límite de entrega de consignas 14 de septiembre.


Ilustración: ©Eugenia V. Cano - ©CONACULTA – MÉXICO 2012



Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com

Taller literario. Módulo 5


Queridos/as escritores/as: Tengo que felicitarlos por sus logros. ¿Será que ustedes lo notan? La creatividad se ha liberado, los sentimientos están a flor de piel, la producción es más prolija y la corrección afilada. ¡Bravo!

Bienvenidos/as el Módulo 5.


POR FAVOR: Aquí es donde deberán dejar sus consultas y comentarios respecto de los contenidos. (No me dejen mensajes en otras partes que no tengo acceso inmediato a ellos).

LIT Nivel A – Módulo 5 – LECTURAS

LIT Nivel A – Módulo 5



Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com

Tres horas después, por Azul Pacheco. Consigna 4, Nivel A - Módulo 4


Ella se despertó en el sueño y vio que seguía dormida. Salió de la cama despacio y apagó la luz. Los ronquidos eran tan desagradables que agradeció no tener testigos de su actuación tan poco femenina.

Nunca seré la heroína de mi novela, pensó- y cerró la puerta con suavidad para no despertarse.

¿A dónde voy?, se preguntó en su paso vacilante al salir del pasillo. Si no fuera porque aún escuchaba su respiración gruñendo como demonio hubiese jurado que estaba muerta. Por lo menos así sucedía en los libros y en alguna que otra película: te morías, te salías del cuerpo y empezaba el melodrama. Pero no. Estaba viva y en comunicación directa con la realidad. Salvo por el detalle de que era un sueño, claro.

Llegó a la cocina, prendió un cigarrillo y puso a calentar la pava para tomarse unos mates. Era obvio que hasta en sueños tenía la misma rutina de siempre. ¡Qué vida más aburrida!, pensó- y tuvo que hacer un tremendo esfuerzo para no volver al dormitorio y meterse dentro de su cuerpo a seguir roncando como si nada.

La culpa la tiene mi editora, se dijo mientras comía los restos de la torta de chocolate que se endurecía relegada sobre la mesada.

Diana, había estado toda la semana tratando de empezar a escribir y el papel estaba tan en blanco como la pantalla del monitor.

Tengo que abandonar —escribía en letras invisibles por todos los rincones de su mente— y dejar de fumar, limpiar un poco más la casa, comer comida caliente, comprarme una cabeza nueva, tirar la vieja, en fin, otra vida, eso quiero. Mejor apago todo y trato de meterme otra vez en mi cuerpo. Soy una pesadilla demasiado real y estoy empezando a dudar de mi cordura.

Caminó hasta la habitación rogando no despertarse y se quedó parada frente a su cama mirándose dormir. Rodeó el cuerpo sonoro y con sumo cuidado se colocó sobre él y se hundió hasta desaparecer.

Tres horas después sonó el despertador que la sacó de un sueño profundo. Se levantó sin prisa y fue a la cocina como cada mañana, prendió un cigarrillo y puso a calentar la pava para tomarse unos mates.

Al rato, siguiendo su rutina, prendió la computadora y escribió:

Ella se despertó en el sueño y vio que seguía dormida. Salió de la cama despacio y apagó la luz…



Azul Pacheco
Modalidad: a distancia
Nivel A – Módulo: 4, consigna 4 beta
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Agosto de 2015

El fantasma, por Flavia Rago. Consigna 4, Nivel A - Módulo 4


Se desvivía por su casa y su marido, lo eran todo para ella.

Hacía un tiempo notaba que se sentía muy sola y que nada de lo que realizaba alcanzaba para llamar la atención de su esposo. Ella tampoco se sentía satisfecha con su vida.

La idea de un engaño comenzó a rondarle en la cabeza y cada vez se hacía más y más fuerte. No tenía registro exacto de cuándo habían comenzado esas sensaciones, pero estaba realmente muy molesta con él por hacerla sentir de esa manera. Él era el causante de su descontento, de su frustración, de su desazón y su locura inminente.

Buscaba continuamente pistas de la aventura que imaginaba que él tenía, marcas en su cuello, manchas de lápiz labial en sus camisas, papeles con mensajes en sus bolsillos… algo, algo que confirmara sus sospechas.

No entendía el porqué de sus llegadas tarde después del trabajo. No creía las explicaciones que le daba cuando le decía que tenía entre manos una obra muy importante en la fábrica.

Cada vez que llegaba tarde ella le propinaba una andanada de insultos y quejas que él escuchaba estoicamente dejándola desahogarse. Y luego, al verla abatida y temblorosa, intentaba calmarla abrazándola y hablándole suavemente, tratando de que entendiera que no había ninguna otra mujer en su vida.

Sin embargo, ella no creía en sus justificaciones y al pasar de los meses sintió que su pesadilla no acabaría nunca.

Su imagen se fue deteriorando, sus ojeras eran evidencia de que no se encontraba nada bien, incluso había perdido peso.

Por el contrario la imagen de la otra mujer, se hacía más visible y fuerte en su cabeza. La imaginaba bella, esbelta, delgada y con un cabello brillante.

Ya no aguantaba las pesadillas que sus pensamientos le provocaban.

Un día él llegó muy cansado, y como siempre desde hacía un tiempo ella comenzó con su descargo.

Agotado por no poder hacerla entrar en razones, la única solución que encontró fue la de llamar a un psiquiatra para intentar con un tratamiento. Concertó una cita y ella se dejó llevar sin oponerse demasiado, y al cabo de una semana decidieron la internación.

Ya nadie creía que su delirio tuviera solución, asique tan solo se limitaban a medicarla, y trascurría sus días en la habitación, con la mirada perdida.

Un día de los tantos que llevaba allí metida, enfrascada en sus locos pensamientos, sintió un golpe suave en la puerta que la sacó de su ensimismamiento.

Juntó fuerzas para levantarse de la silla en la que descansaba. Estaba segura que era ella. Lo intuía.

Contuvo la respiración y abrió la puerta. Instantáneamente, la invadió una sensación de horror. Una mujer insignificante, avejentada, con el cabello revuelto y la cara llena de arrugas, estaba a su lado.

De inmediato distinguió al fantasma que la perseguía desde hacía más de un año y medio, el que la había hecho sufrir injustamente. Comprendió que era la soledad personificada, y captó también que definitivamente había perdido al amor de su vida para siempre.



Flavia Rago
Modalidad: a distancia
Nivel A- Módulo 4, consigna 4 beta
Campus Virtual- Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Agosto de 2015

Arrepentimiento. Por Bárbara Fischer Farías. Consigna 4, Nivel A - Módulo 4


Un accidente de auto me dejó inmóvil por varios meses, me había despertado rodeado de aparatos que indicaban que estaba vivo. Me encontraba solo en la habitación 115. Nadie en meses había venido a verme y los médicos no sabían nada de mí.

Esa mañana en que desperté, comencé a recorrer la habitación con la mirada, de pronto viajé al pasado, donde me veía rodeado de amigos y familiares, no entendía por qué entonces estaba solo si mis recuerdos decían otra cosa, recordé tener amigos y una gran familia ¿Dónde estaban todos ellos?

Tratando de darme vuelta en la cama, ya inquieto de esa posición, me aferré a la almohada y traté de pensar en que todo era un sueño, que lo que estaba viviendo era una pesadilla y que no debía temer.

Entonces recordé quién era, no pude evitar sentir vergüenza y asco de mi mismo. Mi vida había cambiado hacia un tiempo, antes de sufrir este accidente yo mismo me había encargado de alejar a toda mi gente, mi reputación se había acabado por la traición cometida a mi esposa, en mi mente solo resonaban sus gritos ¿Cómo pudiste? ¡¿Cómo pudiste hacerme esto?!

La noche anterior al accidente, el romance oculto con mi cuñada había salido a la luz, todo se nos había ido de las manos y ya no podíamos esperar a vernos fuera de la casa, como veníamos haciéndolo desde hacía años.

Esa noche ella y yo quedamos solos en casa, mi esposa había salido de cena con sus amigas pero volvió más temprano de lo normal y así fue, nos encontró en pleno acto, no podíamos negar ni intentar explicar nada. Lo había visto todo.
Después de una terrible discusión con mi esposa, ella me echó de la casa que compartíamos con la familia, tomé las llaves de mi auto y sin más tuve que irme.

Después de meses de rehabilitación —ya que mis huesos habían quedado hechos añicos— logré salir de la clínica. Me enteré por un conocido, que mi amante también había sido expulsada de la casa. Ya no había remedio, estábamos pagando por el error cometido. Experimenté el precio de la soledad y la vergüenza, el arrepentimiento me invadió y no tardé en hundirme en llanto y desesperanza. Como no me había dado cuenta antes que mi pecado me llevaría a la ruina, había perdido toda mi hermosa familia, estaba solo en el mundo, la mujer que me había acompañado por años ya no estaba a mi lado.

Que sería de mí, me pregunté. Sin trabajo, sin casa, sin nadie que me apoyara. Pues solo me quedaba seguir adelante, lo peor ya lo había pasado, al estar al borde de la muerte.

Ahora solo me queda cargar con la culpa de haberlo destruido todo pagando un precio muy alto: la soledad absoluta.



Bárbara Fischer Farías
Modalidad: a distancia
Nivel A – Módulo: 4, consigna 4 alfa
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Agosto de 2015

Una niña perdida en el bosque. Por Isabel Racciatti. Consigna 4, Nivel A - Módulo 4


Había una vez una familia que vivía en un bosque, donde los árboles bondadosos cubrían los nidos de los pájaros entre sus hojas mientras ellos cantaban sus hermosas melodías.

Tenían una casa recubierta con piedras que de noche brillaban y la iluminaban, con muchas ventanas donde el sol muy temprano con su resplandor dorado les anunciaba el amanecer.

Estaba rodeada de árboles, flores, era ¡¡¡muy alegre!!! Los cuatro eran muy felices viviendo allí. Mora, la menor, era pequeña, morocha, con ojos verdes de tez blanca, tan blanca como las nubes. Rogelio su hermanito, se destacaba por curioso, picarón y travieso. Sus papás siempre estaban para cuidarlos.

Juntos hacían cosas divertidas, tenían juegos de mesa, leían cuentos, cocinaban, eran muy compinches y los educaban con mucho amor.

Todos trabajaban para poder vivir en ese lugar, la niña era muy estudiosa, ayudaba a su madre en todo lo que podía, Rogelio jugaba con las semillitas de colores que encontraba en el bosque, hacía agujeritos y las enterraba. Las semillitas las cuidaba y luego nacían, cerezas, arándanos, etc. Luego las cosechaban y mientras bailaban, llenaban los canastos de frutos. Su mamá preparaba los frascos para envasar los dulces que llevarían al pueblo todos los meses junto a los muebles que su papá fabricaba con madera que juntaba en el lugar. Las mantas que tejían en familia y muchas cosas más.

Así sus días pasaban sin darse cuenta.

Una mañana deciden ir al pueblo. Prepararon los caballos, el carro y la mercadería, ya preparados para salir, Mora no quiso ir y con varias excusas convenció a sus papás, eso sí, no debía salir de su casa ni abrir la puerta a nadie. Les dio un beso grande y entró: hizo los deberes porque al otro día debía ir a clases luego tomó la leche y miró hacia afuera, se sentía aburrida, se moría por recorrer el bosque. Entonces tomó su sombrero con flores, los anteojos oscuros, la cantimplora con agua y salió sin pensarlo. Los topos curiosos al verla asomaban sus cabezas y las volvían a guardar.

Ella nunca salía sola; siguió y ahí fue donde las ardillas traviesas que jugaban con las flores y las mariposas la vieron, se unieron al paseo, les gustaba estar con la niña, caminaron, cantaron, jugaron sin parar, se cansaron y decidieron dormir una siestita.

Cuando despertó, el sol se había escondido, las estrellas brillaban y Mora estaba sola, sus amiguitas se habían ido. Tenía miedo por lo que se levantó y caminó.

Como por arte de magia aparecieron las luciérnagas, se treparon sobre su sombrero y la alumbraron, gracias a ellas encontró una choza, se acercó y contuvo la respiración. Abrió la puerta, instantáneamente la invadió una sensación de alivio, una mujer insignificante avejentada y con el cabello revuelto estaba a su lado, Mora dio unos pasos hacia adelante y lloró, sus lágrimas humedecieron su ropa, tenía frío, hambre. La anciana se dio cuenta y le dijo no tengas miedo compartiremos la cena y la cama, mañana muy temprano te llevaré, conozco este lugar de punta a punta, aquí nací y crecí. Lávate y luego cenamos. Así fue, le ayudó a lavar los platos y se acostaron. Mora arrepentida pensaba en su familia que seguramente estaría buscándola sin parar, dio mil vueltas en la cama y así logró dormirse.

Muy temprano la anciana se levantó, le preparó la leche, abrió la puerta y con un silbido llamó a Gervasio que era su burro; en éste subió a la niña y salieron, hablaron mucho, la señora le contó que vivía sola hace muchos años .Mora con pocas palabras describió la hermosa familia con quien vivía y lo feliz que era ¡¡lo mucho que los amaba!!

Así la vuelta fue más corta, llegaron, sus padres estaban afuera, la regañaron, ellas trataron de explicarle, entendieron pero su penitencia tenía que cumplir, quince días sin salir a jugar. Mora aceptó, se dio cuenta que no debía desobedecer a sus papis y si de algo está segura es que no lo volverá a hacer.

Desde ese día su amistad creció con la anciana, se visitaban, pasaban muchas horas juntas y ella fue para los hermanitos la abuela que siempre soñaron tener y ella ahora no estaba sola tenia ¡una hermosa familia!


Isabel Racciatti
Modalidad: a distancia
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Agosto de 2015

Tareas para esta lección "Taller Literario - Módulo 4"

Consigna 4

Consigna 1: elegir una de las cuatro opciones (alfa, beta, gamma o delta) para desarrollar un texto. Antes de comenzar a escribir se deberá pensar en el narrador: elegir el punto de vista.

Consigna alfa:
“Aprendí que no debía abusar de mis amigos. Tuve miedo. La soledad me perseguía.”


Consigna beta:
“Contuvo la respiración y abrió la puerta. Instantáneamente, le invadió una sensación de alivio. Una mujer insignificante, avejentada, con el cabello revuelto y la cara llena de arrugas, estaba a su lado”.
(George Orwell, 1984)


Consigna gamma:
“Naturalmente, esto no es una aventura, ni un programa, ni -menos que menos un noviazgo. Sin embargo, es algo más que una amistad.”
(Mario Benedetti, La Tregua)


Consigna delta:
“Ellos no sabían lo que les iba a suceder”.



Extensión máxima: dos carillas.


Nota importante: Antes de entregar: lean y relean en voz alta, borren repeticiones, escriban oraciones breves, borren lo que no consideren que es fundamental y chequeen los tiempos verbales.

Nota importante 2: Ordenen los nombres de sus archivos. Si el primero se llama: “Consigna 3 – Laura Martínez” van a recibir mi devolución como “Consigna 3 – Laura Martínez -visto-“; entonces para trabajarlo y volvérmelo a mandar tienen que agregarle un “corregido” o un “2”


IMPORTANTE: Fecha límite de entrega de consignas 16 de agosto.


Ilustración: ©Eugenia V. Cano - ©CONACULTA – MÉXICO 2012





Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com

Taller Literario – Módulo 4


¡Bienvenidos a la CUARTA parte! Estoy segura de que están entusiasmados. Este Módulo es muy importante.

Esta vez, comparto tres cuadernillos: uno que contiene la teoría (como siempre) y uno que tiene las lecturas.

POR FAVOR: Aquí es donde deberán dejar sus consultas y comentarios respecto de los contenidos. (No me dejen mensajes en otras partes que no tengo acceso inmediato a ellos).


Nivel A – Módulo 4 – LECTURAS

Escritura nivel A – Módulo 4




Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com

Libertad condicional, por Azul Pacheco. Consigna 3, Nivel A - Módulo 3


El miedo fue la señal. El silencio, un grito cercado.


Era una mañana de ensueño cuando la señorita Cristina abrió la puerta. Abrazada a la libertad empujó su cuerpo al destino que le brindó la descalabrada escalera. Con paso torpe se puso en movimiento y bajó hacia la nueva vida que empezaba al cruzar la calle. Miró su reloj y sintió palpitar ese instante en la extensión del cielo abierto que la invitaba a volar.

Colgó al hombro el bolso en el que amontonó su historia con la poca ropa que tenía; ajustó el abrigo, enganchó su echarpe a la cartera de mano, sacó los anteojos negros para cubrir su ojo amoratado y sonriendo se marchó.

Dejó una nota sin firmar sobre la mesa del comedor; decía: “Más vale sola que mal acompañada”.



Así de simple es la supervivencia en la tribu urbana. Nada hay que demostrar, solo tener el coraje de sublevarse a tiempo y mostrar los dientes cuando intentan ponerte un collar.

¿Cómo lo sé?

Porque la señorita Cristina soy yo. Mi única propietaria.



Azul Pacheco
Modalidad: a distancia
Nivel A – Módulo: 3, consigna 3
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Julio de 2015

LA DOCTORA COYA, por Mónica Yacob. Consigna 3, Nivel A - Módulo 3


La doctora Elisa Rivas de Hernández tenía una vida plena. Estaba casada con un importante empresario, con dos hijos y el futuro asegurado. Ella era la mejor cirujana de la ciudad.

Una fría mañana de junio escuchó que su hijo menor se quejaba. Cuando lo revisó, notó que estaba muy mal y había que operarlo de urgencia. ¿Quién mejor que ella para asistirlo?

Organizó todo, buscó los más eficientes médicos y el instrumental apropiado. Se trataba de la vida de su pequeño y quería la mejor atención posible. La operación duró demasiado y todo empezó a complicarse. Sus órganos cada vez respondían menos. Terminó de operarlo y lo llevaron a terapia intensiva. El niño empeoraba segundo a segundo, estaba en coma y lleno de cables. Ella no se movía de su lado.

Pasaron algunos días, hasta que un domingo que era el día de la madre abrió sus ojos y en voz muy baja, dijo: mamá, no me duele nada, soy feliz y veo una luz blanca. Escucho la voz de la abuela que me llama. Solo quiero ir a casa, estoy cansado. La doctora haciendo un gran esfuerzo para no llorar, le dijo: Pronto nos vamos a casa. El pequeño sonrió, la miró y le dijo: Te quiero mucho mamita.

Y murió.

La mujer devastada corrió al pasillo a darle la noticia a su marido, quien furioso empezó a golpearla mientras le gritaba: ¡asesina, asesina! Ella se sentía impotente. Había salvado tantas vidas pero no pudo salvar a su hijo.

Pasó el tiempo y sentía que ya no podía vivir más así. Su marido la maltrataba y toda la casa le recordaba al niño. Sus juguetes, su cama, su lugar en la mesa, su risa cantarina. Entonces no pudo más, dejó todo y se marchó sin mirar atrás por temor a arrepentirse. Sabía que su otro hijo quedaba en buenas manos. No se llevó nada, se fue con lo puesto.

Caminó sin rumbo, hasta que el cansancio la venció y cayó rendida al costado de una calle. Ahí la encontró un camionero que la quiso ayudar. Ella le pidió que la llevara lo más lejos posible. Como el camionero iba al norte, la dejó en un pequeño pueblo de la puna jujeña.

Ahí quedó ella en la plaza, detrás de la quebraba la luna hacía su aparición. La gente del lugar era muy hospitalaria, le consiguieron ropa, una humilde cabaña cerca del pueblo y un trabajo de pastora de vicuñas. Se levantaba a las 5 de la mañana y después de tomar su mate cocido salía a pastar los animales, iba junto a otras mujeres. Ella se mantenía callada.

Fueron pasando los años y a pesar de su tristeza estaba en paz. La cabaña donde vivía era pobre, pero tenía una vista magnifica hacia los cerros multicolores, y a lo lejos se sentía el cantar de un arroyo.

Una mañana fue diferente, se levantó con un vacío en el estómago que no podía explicar. Estaba cuidando las vicuñas al costado de la calle, cuando un auto volcó casi enfrente de ella. Sin dudarlo corrió al lugar del hecho donde había un hombre, una mujer y una niña. No reparó en los adultos, sólo se ocupó de la menor que estaba muy mal. La tomó en brazos y la llevó al hospital del pueblo donde había quirófano pero no tenían medico. Entonces ordenó que prepararan todo porque iba a operar a la pequeña, y así fue como le salvó la vida.

Unos días después, fue a visitarla y cuando averiguó que todo estaba bien, decidió marcharse, pero un fuerte brazo la detuvo. Cuando giró, se encontró un hombre igual a su marido de joven. Lo conoció al instante, era su hijo. Quedó petrificada, lo escuchaba hablar lejos, él le preguntaba cómo era posible que una pastora fuera una cirujana tan eficiente. Y ella salió corriendo.

Intentando olvidar todo, un domingo, fue a la plaza y encontró a su hijo con una foto en la mano preguntando si la conocían. Todos se quedaron asombrados cuando ella le arrancó la foto de las manos y le dijo: Esa mujer era yo, pero ya no existe, ahora soy una pastora. El sorprendido, con lágrimas en sus ojos, le dijo: mamá, cuanto te busqué, y mirá donde te encuentro, El la tomó de los hombros y se sentaron en un banco de la plaza.

Entonces su hijo le contó que habían salido de vacaciones con su mujer y su hija, cuando en el viaje reventó una cubierta justo frente a ella, que lo que había pasado era un milagro, que no la quería volver a perder nuevamente. Entonces ella accede a reconstruir su familia pero Elisa no quería dejar el lugar que le había dado tanto.

Su hijo le contó que también era médico, igual que ella, que la gran ciudad lo había cansado. Así fue que compró una casa en el pueblo y la doctora arregló su cabaña para convertirla en un bello lugar donde pasaba horas hablando y jugando con su nieta. Después de tantos años, Elisa volvía a ser feliz. Como ahí había hospital pero no médico, le propuso a su madre atenderlo juntos.

Y así fue. En las mañanas salía a pastar las vicuñas con su ropa típica del lugar y a la tarde se ponía su guardapolvo de doctora para trabajar en el hospital.

De pronto la gente la empezó a llamar “La doctora coya”.



Mónica Yacob
Modalidad: a distancia
Nivel A - Módulo 3
Campus Virtual- Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Julio de 2015

CON EL CALOR DE TUS MANOS. Por Flavia Rago. Consigna 3, Nivel A - Módulo 3


Golpeó a su puerta una mujer muy sensual, envuelta en un abrigo de piel. Él abrió y se quedó mirándola de pies a cabeza. Luego la invitó a pasar.

Ingresaron a un ambiente cálido, de luces tenues y música suave. Sobre una mesa descansaban dos copas y una botella de vino.

Ella se quitó su abrigo causando en él un estupor mayor al anterior, su vestido ajustaba las partes más destacadas de su cuerpo y su larga cabellera morena era el marco perfecto para tanta belleza, era sublime.

Luego de un momento se sentó en el sillón cruzando sus piernas de manera sugestiva. Él contenía la respiración sintiendo que su corazón estallaría. Se sentía hechizado por esa bella mujer que tenía ante sus ojos. Se sentó frente a ella- para poder seguir inspeccionándola con detenimiento.

Mirándola a los ojos vertió suavemente el dulce vino en una copa y se la ofreció. Ella la aceptó gustosa, y comenzó a girarla entre sus manos para trasmitirle calor.

Sintió que pasó una eternidad estando en compañía de esa escultural mujer, cuando de golpe un escalofrío estremeció su cuerpo y de un salto despertó al oír el sonido insistente del timbre.

En su confusión no sabía si lo ocurrido había sido real, y pensando en ella, abrió la puerta.

Mayor fue su sorpresa y desconcierto al encontrarse frente a él a una hermosa mujer de cabellera morena envuelta en un prefecto abrigo de piel.


Flavia Rago
Modalidad: a distancia
Nivel A - Módulo 3
Campus Virtual- Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Julio de 2015

Consigna 3 - Nivel A - Módulo 3

Primera parte: Escribir una lista de veinte sustantivos al azar (1. agenda, 2. cerebro, 3. perro… 19. dolor, 20. vereda) Numerarlos. Elegir de a pares desde los extremos: el 1 y el 20 y escribir una oración o frases breves; luego el 2 y el 18 y escribir otra frase. La idea es que esos sustantivos estén conectados.

Por ejemplo: 1. agenda y 20. Vereda

Salió corriendo del departamento, paró un colectivo y subió desesperada. Sin darse cuenta, su agenda había quedado desparramada sobre la vereda.

Segunda parte: Escribir un cuento que contenga alguna de las frases u oraciones de la actividad anterior.


Extensión máxima: dos carillas.


Nota importante: Antes de entregar: lean y relean en voz alta, borren repeticiones, escriban oraciones breves, borren lo que no consideren que es fundamental y chequeen los tiempos verbales.

Nota importante 2: Ordenen los nombres de sus archivos. Si el primero se llama: “Consigna 3 – Laura Martínez” van a recibir mi devolución como “Consigna 3 – Laura Martínez -visto-“; entonces para trabajarlo y volvérmelo a mandar tienen que agregarle un “corregido” o un “2”


IMPORTANTE: Fecha límite de entrega de consignas 20 de julio.


Ilustración: ©Sofía Escamilla ©CONACULTA – MÉXICO 2012



Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com

Taller Literario – Módulo 3


¡Bienvenidos a la TERCERA parte! Espero que se sientan felices con los progresos y logros que van adquiriendo.
Esta vez, comparto tres cuadernillos: uno que contiene la teoría (como siempre), uno en el que tienen la normativa y el uso de la raya de diálogo de personajes y el tercero en el que encontrarán una ficha que les ayudará a diseñar sus personajes.

POR FAVOR: Aquí es donde deberán dejar sus consultas respecto de los contenidos.

Cuadernillos:
-Escritura nivel A – Módulo 3 (PDF)
-Normativa de la lengua – Usos de la raya (PDF)
-Ficha técnica de personajes Literatorio (PDF)




Esta obra está bajo una licencia Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Argentina de Creative Commons. @Literatorio de Julia Martín. Está prohibida su venta o comercialización, total o parcial.
Si va a reproducir parte del contenido de esta obra, deberá citar la fuente.
www.literatorio.com.ar │julialetras@gmail.com


La Magia de los Pinceles. Por Isabel Racciatti. Nivel A - Módulo 2 - Consigna 2 gamma


Lo que más tarde llamaríamos una hermosa pintura comenzó en Francia un diez de febrero de 1998. Felipe era un pintor de 37 años y no muy reconocido porque sus obras no eran vendidas. A él le gustaba coleccionarlas.

Su atelier era pequeño, oscuro, frío cubierto de cuadros, espejos, alfombras y velas encendidas, sin muebles y solo tenía un baúl antiguo que se lo había regalado su abuela.

Un día, el pintor, puso un aviso en el diario de la zona solicitando una modelo de origen mestizo para ser su nueva obra, estaba cansado de pintar rubias.

Esa tarde, mientras tomaba su cuarto vaso de vino, preparó un lienzo, oleos y pinceles, ya estaba listo para pintar. Alzó su mirada y tras uno de los espejos, creyó ver a una mujer morena envuelta en un grueso abrigo, ella sin decir nada posaba intrigada. Con voz suave Felipe le dijo: ¡Serás una modelo haciendo un desnudo! Trataré de no tardar mucho.Ella con mucha vergüenza dejó caer su abrigo. Él quedó deslumbrado ante esa figura, con piel aterciopelada, ojos claros y una sonrisa cautivante.

Comenzó a dar sus primeras pinceladas, el negro, el blanco, el marrón, el celeste, empezaron a esfumarse, como por arte de magia las horas pasaron, los pinceles danzaban, las velas ya no alumbraban, y en la mente de Felipe unas preguntas se repetían sin cesar ¿Quién era esa mujer?, ¿Dónde vivía?, ¿Qué hacia?

Luego de varios minutos había terminado, más que una pintura era una fotografía realizada.

Felipe entornó los ojos y al volverlos a abrir, la mujer ya no estaba, se acababa de esfumar sin decir nada.

Pasados varios años, su atelier cambió, hoy tiene luz, paredes de colores, un fogón encendido, sillones, mesas, candelabros y su pintura más amada.

Y ahora en la mente de Felipe ya no suenan esas preguntas que se repetían mientras pintaba a la morena, ahora en su mente solo se repite: “Mujer morena te fuiste, ¿Por qué no dijiste nada?, me enamoré sin querer, te amo y no sabes nada.

Sentado en su antiguo baúl cierra sus ojos pero vuelve a la realidad por un llamado en su puerta.

Cuando se acerca al umbral, sus ojos se abren más que nunca, al reconocer el abrigo, la mujer ya no era la misma, era morena, de piel aterciopelada, pero de cabellos plata, y le hace una pregunta: ¿Tú tienes un cuadro de una morena joven?

Sí, le contesta él, nunca la pude vender. Es el cuadro de mi amor eterno.

Ella sorprendida, deja caer su abrigo, y le dice que la vuelva a pintar.

Los pinceles nuevamente comienzan a danzar, el ambiente envuelto con los densos vapores de los oleos… y es en este momento, que Felipe al pintar esas curvas que reconocía de memoria, se da cuenta de que la morena regresó por su amor.



Isabel Racciatti
Modalidad: a distancia
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Junio de 2015

EL DIVÁN ROJO. Por Fidel José García. Nivel A – Módulo 2, consigna 2 gamma


La luz que se filtraba desde el ventanal daba directamente sobre el atril.
El lienzo aun virgen esperaba las caricias del pincel cargado de óleo.

La ceremonia del bosquejo había finalizado, los trazos de negro crayón mostraban un bello cuerpo sentado lánguido sobre un diván.
Las piernas recogidas resaltaban la belleza de sus formas, los pechos pequeños y erguidos y la cabellera se deslizaba sobre su rostro, como claras señales de juventud.

Eduardo miró a su modelo:

—¿Estás cómoda? —le preguntó.

—Adelante —respondió ella.

Tomó el pincel dispuesto a comenzar la tarea, lo pensó mejor, lo dejó nuevamente sobre la paleta, se acercó a Nicole, la tomo por los hombros y besó con pasión, Nicole lejos de oponerse, lo abrazó amorosamente.

Luego soltándolo suavemente le reprochó:

—Tendré que ubicarme de nuevo amor, me moví toda.

—Eso no me preocupa, lo que sí me preocupa es esta situación, si llega a sospechar algo... sabemos que es capaz de cualquier cosa.

El silencio se apoderó del lugar, por largo rato ninguno se atrevió a romperlo.

—Estoy preparada para lo que sea —dijo por fin Nicole— no puedo más, cada vez que me toca siento que voy a vomitar, y el parece adivinarlo, entonces es cuando más me exige, me aprieta de tal manera que marca sus dedos en mi piel, y me dice amenazadoramente: “Si me dejas te mato a vos y a la basura que se atreva a quererte”.

Eduardo se llenó de dudas, ¿valía la pena exponerse así?, ¿y si además de ellos dos, se la tomaba con su mujer? Adriana era buena, sensible y bonita, sólo que había perdido el fuego, la pasión de los primeros tiempos ¿o había sido él quien la perdió?

No era eso lo que ahora importaba, el tema era que había demasiada gente en riego a manos del psicópata novio de Nicole.

El chirrido de la puerta al entreabrirse le paralizó el corazón, la figura se recortó sobre el rellano, su mano sostenía el arma, los miró con mezcla de asco e indiferencia. “Pensaron que no me enteraría perros, hijos de puta” y antes que Nicole pudiera gritar le disparó a quemarropa.

Nicole cayó como una marioneta a la que le cortaron los hilos, la mancha roja de sangre se confundió con el color del diván. Eduardo miró con ojos de asombro, sin poder creer que aquello estuviera ocurriendo.

El disparo le dio en el centro del pecho.
Lo último que vio antes de morir fue a su mujer con la pistola aún humeante en su mano y su boca escupiendo sobre su cuerpo agonizante.



Modalidad: a distancia
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Junio de 2015

Rincón Literario Facebook Pinterest Contacto El Perdido LEE Bibliopeque Bibliopeque itinerante