¡Bienvenidos!

En esta página encontrarán todas las novedades sobre los talleres. Estén atentos.

Taller Literario 2015

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2015

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2016

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2016

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2016

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Taller Literario 2016

Biblioteca Popular "José A. Guisasola"

Mostrando entradas con la etiqueta Fidel José García. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fidel José García. Mostrar todas las entradas

El regreso, por Fidel (Bocha) García. Taller El Perdido digital - Consigna 2

La distancia es una sensación ambigua, como un círculo vicioso. Cuando más pretendo acortarla, más crece la angustia por la lejanía que aún perdura.

¿O será un mecanismo de defensa que la nostalgia se auto impone para no llegar nunca a destino? Porque en definitiva, ¿de qué nos sirve ver el final si ello implica que culmina el viaje y perdemos lo vivido durante su transcurso?

¿O no es acaso el tiempo vació que se va llenando de imágenes a medida que caminamos hacia el punto de destino, ese lugar de llegada que mentalmente corremos más y más lejos para no tener que dejar nunca de avanzar, lo que verdaderamente nos atrae?

Ya me acostumbré al ritmo del tren, el bufido y los silbatos de la locomotora, la carrera con los palos de telégrafo, los puentes sobre los arroyos que cambian el sonido monótono del riel, dejando a cambio el ruido hueco de un agua mansa que no nos mojará nunca, el petirrojo parado sobre el poste del alambrado que ensaya su canto en la pampa inmensa, canto del que no seremos testigos, el humito tirando nubecitas al cielo desde la chimenea de un rancho ¿de quién?

Me siento niño otra vez. En lugar de avanzar, he retrocedido en el tiempo y me llegan recuerdos de viajes antiguos en el mismo tren acompañado de mamá.

El viaje fue corto solo en kilómetros, en recuerdos y sueños duró años.

Me pregunto: ¿quién de Mí tomó el tren? ¿quién hizo el viaje? y ¿quién llegó?

El cartel me recibe invitándome a recorrer los viejos y queridos lugares de mi pueblo.


Bajo una luna llena que ilumina el paisaje, desciendo del vagón, piso el andén de la querida estación José A Guisasola, veo las caras conocidas que vienen a esperarme, busco con mi sonrisa la de Ellos, me miran como no entendiendo mi actitud, pasan a mi lado buscando a alguien y murmuran entre sí, “Qué le habrá pasado, nos aseguró que venía en este tren, raro de Bocha, no es de fallar”.



Texto: Fidel J. García / Artista: ©María Pía Corral
Taller: El Perdido digital 2016 / Módulo 2 – Foto A, B, C y D
Campus virtual Biblioteca Popular / Coordina: Julia Martín
Proyecto: El Perdido LEE

Fidel José García. Taller El Perdido digital - Consigna1

EL PATIO DE CASA. Por Fidel José García

Recuerdo de mi niñez, el amplio patio con sus árboles frutales, donde el viejo molino entonaba su monótona canción de chapa y viento.
Arriba en la torre de hierro la rueda giraba y giraba.
Abajo el agua fresca y limpia subía desde la piedra y el barro por las venas galvanizadas.
Milagro de la tierra, que a punto de parir, rompía bolsa y nos apagaba la sed.



Texto: Fidel (Bocha) García / Artista: © Pablo Rodríguez
Taller: El Perdido digital 2016 / Módulo 1 – Foto A
Campus virtual Biblioteca Popular / Coordina: Julia Martín
Proyecto: El Perdido LEE



MEDIA VENTANA ABIERTA. Por Fidel José García

Media ventana abierta, es medio mundo oculto y medio mundo por ver.
¿Quién tendrá media ventana cerrada, opuesta a la mía?
Podría relatarme sobre el mundo que ve y Yo ignoro.
Por mi parte le contaría sobre lo que Yo veo, medias casas, medio río, medio parque con medias personas paseando por él y medios niños remontando medios cometas hacia las medias nubes de ese medio cielo.



Texto: Fidel (Bocha) García / Artista: © Pablo Rodríguez
Taller: El Perdido digital 2016 / Módulo 1 – Foto B
Campus virtual Biblioteca Popular / Coordina: Julia Martín
Proyecto: El Perdido LEE


EL DIVÁN ROJO. Por Fidel José García. Nivel A – Módulo 2, consigna 2 gamma


La luz que se filtraba desde el ventanal daba directamente sobre el atril.
El lienzo aun virgen esperaba las caricias del pincel cargado de óleo.

La ceremonia del bosquejo había finalizado, los trazos de negro crayón mostraban un bello cuerpo sentado lánguido sobre un diván.
Las piernas recogidas resaltaban la belleza de sus formas, los pechos pequeños y erguidos y la cabellera se deslizaba sobre su rostro, como claras señales de juventud.

Eduardo miró a su modelo:

—¿Estás cómoda? —le preguntó.

—Adelante —respondió ella.

Tomó el pincel dispuesto a comenzar la tarea, lo pensó mejor, lo dejó nuevamente sobre la paleta, se acercó a Nicole, la tomo por los hombros y besó con pasión, Nicole lejos de oponerse, lo abrazó amorosamente.

Luego soltándolo suavemente le reprochó:

—Tendré que ubicarme de nuevo amor, me moví toda.

—Eso no me preocupa, lo que sí me preocupa es esta situación, si llega a sospechar algo... sabemos que es capaz de cualquier cosa.

El silencio se apoderó del lugar, por largo rato ninguno se atrevió a romperlo.

—Estoy preparada para lo que sea —dijo por fin Nicole— no puedo más, cada vez que me toca siento que voy a vomitar, y el parece adivinarlo, entonces es cuando más me exige, me aprieta de tal manera que marca sus dedos en mi piel, y me dice amenazadoramente: “Si me dejas te mato a vos y a la basura que se atreva a quererte”.

Eduardo se llenó de dudas, ¿valía la pena exponerse así?, ¿y si además de ellos dos, se la tomaba con su mujer? Adriana era buena, sensible y bonita, sólo que había perdido el fuego, la pasión de los primeros tiempos ¿o había sido él quien la perdió?

No era eso lo que ahora importaba, el tema era que había demasiada gente en riego a manos del psicópata novio de Nicole.

El chirrido de la puerta al entreabrirse le paralizó el corazón, la figura se recortó sobre el rellano, su mano sostenía el arma, los miró con mezcla de asco e indiferencia. “Pensaron que no me enteraría perros, hijos de puta” y antes que Nicole pudiera gritar le disparó a quemarropa.

Nicole cayó como una marioneta a la que le cortaron los hilos, la mancha roja de sangre se confundió con el color del diván. Eduardo miró con ojos de asombro, sin poder creer que aquello estuviera ocurriendo.

El disparo le dio en el centro del pecho.
Lo último que vio antes de morir fue a su mujer con la pistola aún humeante en su mano y su boca escupiendo sobre su cuerpo agonizante.



Modalidad: a distancia
Campus Virtual – Profesora: Julia Martín
Biblioteca Popular “José A. Guisasola”
Junio de 2015

Rincón Literario Facebook Pinterest Contacto El Perdido LEE Bibliopeque Bibliopeque itinerante