Lo que más tarde llamaríamos una hermosa pintura comenzó en Francia un diez de febrero de 1998. Felipe era un pintor de 37 años y no muy reconocido porque sus obras no eran vendidas. A él le gustaba coleccionarlas.
Su atelier era pequeño, oscuro, frío cubierto de cuadros, espejos, alfombras y velas encendidas, sin muebles y solo tenía un baúl antiguo que se lo había regalado...